El sueño de Navidad de este niño es reunirse con su mamá

Con apenas 11 años de edad y tres meses de permanecer en un albergue temporal de Chiapas, José David saca la casta y pone el pecho a la dolorosa realidad que enfrentan quienes, agobiados por la cada vez más aguda pobreza, abandonan su lugar de origen para arraigarse en suelo mexicano.

Originario de San Marcos de la Sierra, uno de los municipios más pobres de Honduras, José David fue separado hace tres meses de su madre y hermanas, por razones migratorias, sin embargo, su más grande anhelo hoy es volver al lado de su familia antes del 24 de diciembre para tener una Navidad feliz.

Con una inocente expresión reflejada en su rostro, que concuerda fielmente con la de un niño de su edad, José David refirió que él, su mamá y una de sus hermanas, arribaron a esta ciudad en el mes de marzo de este año, debido a la aguda pobreza en la que vivían en su lugar de origen.

“Nos venimos a México porque allá (en Honduras), mi mamá no tenía trabajo. Llegamos y nos instalamos en un cuartito. Mi mami consiguió trabajo de mesera y ya éramos felices los tres porque mi mamá tenía pensado traerse a mis otras dos hermanas”, recordó.

De acuerdo con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), de enero a octubre de 2016 la cantidad de eventos de niños y niñas de Honduras, Guatemala y El Salvador presentados ante autoridades migratorias mexicanas fue de 30 mil 864 casos. De ellos, casi la mitad (14 mil 428) viajaban sin el acompañamiento de un adulto.

Durante el mismo periodo, la cantidad de niños y niñas mexicanos repatriados de Estados Unidos a México fue de 11 mil 446, de los cuales 8 mil 452 no contaban con la compañía de un adulto.

Entrevistado en un albergue temporal de Tapachula, Chiapas, José David relató que un día, hace como tres meses, fueron detenidos por agentes de Migración.

Con la voz entrecortada por el recuerdo, detalló que los elementos de Migración les dijeron que los llevarían a sus oficinas para verificar su documentación, pero que sin problema se irían de inmediato a su casa.

“Nos dijeron que ya nos íbamos, pero ya después nos dijo el cónsul que iban a checar mi acta de nacimiento y la que mostró mi mamá no era la mía. De ahí hubo un problema porque me dijeron que mi mamá tenía que sacar mi acta de nacimiento y por eso me trajeron aquí”, dijo con el ceño levantado.

Y continuó: “Entonces de ahí lo que pasó fue que me dijeron que me iba a ir yo con mi mamá a Honduras hasta que mandaran mi acta de nacimiento y entonces ha pasado mucho tiempo y me siento mal, me siento muy mal porque mi mamá no ha mandado por mí”.

Por su parte, la UNICEF señala que durante su travesía, los niños pueden enfrentar enormes riesgos que van desde accidentes, violencia, discriminación, persecución por parte del crimen organizado e incluso maltrato institucional.

Estas situaciones dejan huellas negativas muy profundas en los menores, sin embargo con la aprobación de la Ley General de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes se abren oportunidades para que los niños migrantes sean protegidos durante todo el circuito migratorio a través de mecanismos institucionales especializados.

Ejemplo de ello es la existencia de la Procuraduría de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes, que evalúa cuál es la mejor solución de protección para el niño; la atención integral en albergues que permita a niños y niñas salir, ir a la escuela y tener una vida en la comunidad.

— ¿Y qué has sabido de tu mamá? –se le pregunta al niño migrante.

— Hace como dos semanas me llevaron a Migración a hablar con ella por teléfono y sólo pude hablar con mi tía. Me pasó a mi abuelita y le pregunté que si mi mamá ya había ido al registro a sacar mi acta porque ya tenía mucho tiempo de estar acá y me dijo que iba a salir hasta que sacaran mi acta.

“Y pues mi mamá está haciendo todo porque yo salga de aquí”, afirmó confiado y seguro.

De acuerdo con autoridades de dicho albergue migratorio, José David ingresó a éste el 23 de septiembre del presente año, o sea, hoy cumple exactamente tres meses de haber sido apartado de su familia.

— ¿Cuál es la relación con tu mamá? ¿Cómo te llevas con ella?

— Muy bien, la quiero mucho y ella también a mí. Nada deseo más en la vida que volverá a estar con ella y con mis hermanas y ojalá que sea antes de mañana, porque aunque pobres siempre la pasábamos juntos.

Sobre su estancia en el albergue temporal para menores migrantes de Tapachula, José David dijo sin ambages que le gusta estar ahí porque lo tratan bien, tanto las autoridades de dicho centro como sus compañeros.

Ataviado con una playera naranja de rayas negras y un short blanco, el niño migrante expresó nunca haber conocido a su papá y sobre su futuro dijo que si tiene la oportunidad de continuar con sus estudios, quiere ser ingeniero mecánico.

Entrevistado sobre el caso de José David, el cónsul de Honduras en Chiapas, Marco Tulio Hueso Guerra, mencionó que realizan todos los trámites del caso para repatriar al menor a su país de origen a la brevedad posible.

Sin embargo, el diplomático refirió que el procedimiento lleva su tiempo para evitar tomar acciones equivocadas que podrían ir en detrimento del menor.

Ello, mencionó, ya que en ocasiones anteriores se han encontrado con casos en los que personas se hacen pasar por los padres de los menores, cuando en realidad sus intenciones son de otra índole.

“La cancillería de mi país ya tiene conocimiento de este asunto y está cotejando toda la documentación para resolver la situación de este menor conforme a derecho y en el marco del respeto a sus garantías individuales”, señaló.

Al preguntarle si el trámite permitirá que José David pueda reunirse con su familia antes del 24 de diciembre como es su deseo, el diplomático admitió que eso será imposible, no obstante confió en que sea posiblemente en el mes de enero del próximo año cuando el niño pueda regresar al seno familiar.

En tanto, UNICEF-México acompaña los esfuerzos nacionales para buscar que los derechos de los niños, niñas y adolescentes migrantes no acompañados sean respetados.

En conjunto con diversas instituciones, el organismo de la ONU trabaja en programas como, por ejemplo, capacitación del personal de los albergues para niños migrantes no acompañados, con el fin de que los funcionarios de estos albergues puedan brindar atención psico-emocional a los niños en tránsito por México.

“Contribuimos al fortalecimiento de capacidades para la detección de necesidades de protección internacional, como refugio, asilo y protección complementaria, de niños, niñas y adolescentes migrantes centroamericanos en México. ya que antes que migrantes son niños, y tienen el derecho a ser protegidos y sus derechos respetados”, expuso la UNICEF.

NTX/AMG/DIV16/MIGRA16
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