Los beneficios de “hacer nada”

Marta Romo en su libro Entrena tu cerebro explica porque “hacer nada” es necesario para ser más creativo, tener mejores ideas y encontrar soluciones a los problemas.

La mayor parte de las investigaciones neurocientíficas se centran en lo que nos ocurre cuando hacemos determinados ejercicios, pero apenas se estudia qué nos sucede cuando nos desconectamos, cuando “no hacemos nada de nada”.

Los científicos concluyeron que el cableado neuronal se activa en esos momentos en que hacemos nada y ponemos la mente en blanco.

Encontraron que se despierta una red formada por varias regiones del cerebro como la corteza frontal ventromedial, el cíngulo anterior, y el hipocampo, áreas relacionadas con la memoria autobiográfica.

¿Estás ido?

Seguro más de una vez te has quedado ausento, ido, “en Babilonia”; cuando eso sucede el cerebro tiende a recrear una sensación, un recuerdo o imaginamos algo.

Esa actividad cerebral que parece que nos tiene ausentes o desconectados desaparece cuando el de enfrente nos dice algo así como: “¿Me estás escuchando?”.

En ese momento la red neuronal se desactiva y comienzan otras zonas de nuestro cerebro relacionadas con la atención.

Marta Romo explica que “ambos circuitos, atención y “no hacer” se relacionan pero de forma inversa: cuando la señal se incrementa en un circuito, se disminuye en el otro. Es decir, si activamos la atención, desactivamos la introspección y viceversa,

La ciencia ha demostrado que cuando “hacemos nada”, ponemos la base para encontrar soluciones a problemas difíciles, conocernos más a nosotros mismos y ser más creativos.

Desconectarse y dejar que pase el tiempo

Para que el cerebro active el “piloto automático” y entremos en ese “hacer nada” no debemos ver la televisión o estar con el celular, se pueden hacer tareas sencillas, sentados en un sillón, tirados en el pasto, acostados en la cama, tomando el sol en la playa, caminando en un parque, sencillamente viendo pasar la vida.

Podemos contemplar una puesta de sol, la lluvia o simplemente quedarnos en babia.

De hecho no es de extrañar que las buenas ideas nos surjan en la regadera, paseando o conduciendo tranquilamente.

Necesitamos poner el cerebro en “modo avión”, alejar el celular  y todo aquello que roba nuestra atención.

Fuente: Entrena tu cerebro

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