El Aeropuerto Internacional de Bucaramanga, Colombia, es el lugar donde este can vivió un año, de acuerdo con los empleados Nube Viajera, nombre con el que lo bautizaron, deambulaba por el lugar esperando encontrar a sus dueños, ya que aquí fue el último lugar en donde los vio.

Comida y agua nunca le faltaron, sin embargo, se desesperó y dejo de comer, por lo que personal de Aeronáutica Civil recurrió a la Fundación Amiga de los Animales y la Naturaleza para que pudieran encontrarle una nueva familia.

Desafortunadamente, Nube Viajera falleció en la clínica veterinaria; de acuerdo con el veterinario Alejandro Sotomonte Niño, representante de la fundación, el can se dejo morir de tristeza.

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