Si buscas “explicación de la estrella de Belén” en Internet encontrarás más de 40 mil sitios proclamando que tienen la única y verdadera explicación de la estrella.

Los astrónomos antiguos como los chinos registraban muy cuidadosamente los eventos especiales que sucedían y no tienen ningún registro de una supernova en la época en que nació Jesús.

Sin embargo, no se puede descartar que haya sido un brillante cometa que llegó en el momento justo, hace 2017 años.

Pero ojo, en los tiempos antiguos los cometas eran universalmente interpretados como signos de la fatalidad, no de un acontecimiento alegre como el nacimiento de un rey o mesías.

Teorías

El astrónomo del siglo XVII Johannes Kepler utilizó su nueva teoría de las órbitas planetarias elípticas para calcular que hubo una serie particularmente interesante de conjunciones de Júpiter y Saturno en el año 7 a.C.

Una teoría moderna proviene de un libro escrito por el astrónomo Michael Molnar, “Estrella de Belén: El legado de los magos”.

Él se remite a una conocida alineación astrológica de planetas y el Sol que ocurrió cuando nació el emperador Augusto, quien reclamaba el celestial evento como evidencia de que estaba destinado a llevar la corona.

Por su parte Grant Mathews, profesor de astrofísica y cosmología teórica en el Departamento de Física de la Universidad de ciencias de Notre Dame ha estudiado durante más de una década el misterio que rodea a este fenómeno astronómico que marcó el inicio de nuestra era.

Mathews asegura que la estrella de Belén no fue una estrella, él dice que Lo que guió a los magos de Oriente a conocer a Jesús fue una alineación planetaria única, que según sus cálculos no se repetirá en 500 mil años.

Tras el estudio de documentos históricos, astronómicos y bíblicos, Mathews cree que el acontecimiento que cautivó a los Reyes Magos fue una alineación planetaria extremadamente rara que ocurrió en el año 6 a. C.

Durante esta alineación, el Sol, Júpiter, la Luna y Saturno estaban todos en Aries, mientras que Venus estaba al lado en Piscis. Mercurio y Marte estaban en el otro lado en Tauro.

En ese momento, Aries era también la localización del equinoccio vernal, según explican desde el Departamento de Física de la universidad.

Según cálculos de Mathews pasarán 16 mil años antes de que se vuelva a ver una alineación similar.

El hecho es que 2017 años después no hay una respuesta confirmada sobre lo que guió, en el cielo, a los “Reyes Magos”: una estrella, un cometa o una alineación planetaria.

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